jueves, 13 de mayo de 2021

 

REFLEXIONES DE UN COMUNISTA DE LA AXARQUÍA

Primera entrega

SOBRE LA AUTOCRÍTICA Y SU ANTÓNIMO


Más allá de la razón siempre existen cuestiones sentimentales. Y militar en el PCE está lleno de ellas. Es el Partido que hizo posible “los tres años de la España heroica”, la más grande lucha antes de la Segunda Guerra Mundial contra el avance del nazifascismo, un referente internacional que trajo a España a decenas de miles de personas a morir por la libertad mientras sus países miraban para otro lado, el Partido de la lucha antifranquista, el de la reconciliación nacional y el que más cedió (en exceso, a mi entender) para hacer posible esta pseudodemocracia.

 EL PARTIDO.

 Un PARTIDO lleno de camaradas dispuestos a dar la vida no por su últimos ideales sino, también, por otros intermedios y comunes con más gentes: la República, la vuelta de la “democracia” aunque fuera con el heredero de Franco a título de Rey.

De ello estoy contento pero mi orgullo no debe nublar mi razón. Y orgulloso de mi militancia tengo la obligación de indicar los errores de mi Partido. Hoy escribo sobre uno, grave: EL ABSOLUTO DESPRECIO A LA AUTOCRÍTICA.

 La denostada autocrítica por los postmodernos es una necesidad central de un Partido Comunista. El error político no puede significar la denostación de camaradas y dirigentes válidos y necesarios. La autocrítica rehabilita y muestra que la inteligencia y capacidad de los/as camaradas sigue viva porque comprenden el error cometido y ratificamos que vuelven a ser confiables.

 Desgraciadamente, aunque nos definamos leninistas, seguimos reproduciendo los miserables esquemas del carrillismo. La autocrítica está prohibida, la dirección no lo es por su honestidad y capacidad sino por siempre ganar las votaciones… y no equivocarse nunca. Con lo cual,  si mete la pata hasta la ingle pues… meses después dice lo contrario como si siempre lo hubiera dicho y punto, pelota…

 Y la diferencia entre el cambio de política con autocrítica y sin el no es un plus para el que se autocritica. Es su antónimo. Porque el que no se autocritica probablemente no ha entendido nada y lo hace por oportunismo y mañana volverá a cometer los mismos errores.  Perdón, me he equivocado, probablemente no, porque el camarada no tiene otro Plan que “Un trato, lo mío para mi saco” (Mala Rodríguez”)

 La capacidad de un/a dirigente/a comunista se mide por las autocríticas que se haya hecho (a no ser que crea que sea el Dios del Comunismo, y ni en dioses, reyes, n tribunos, está el supremo Salvador, nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor)

 LA REVOLUCIÓN LA HACE LA CLASE, EL PARTIDO LA ORGANIZA.

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